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Futaleufú Riverkeeper presentó primeros resultados del monitoreo de riberas en nueva versión de la Noche de la Ciencia

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 “Las riberas como piel del río: lo protegen, lo regulan y amortiguan las heridas que producen las actividades humanas.”

El martes 26 de mayo se realizó una nueva versión de la Noche de la Ciencia de Futaleufú, instancia impulsada por Futaleufú Riverkeeper para compartir conocimientos y avances científicos vinculados a la conservación de los ecosistemas fluviales del territorio.

En esta oportunidad, la organización presentó a personas de la comunidad los resultados preliminares de su programa de monitoreo de riberas, iniciativa que comenzó a desarrollarse durante 2024 mediante levantamientos aéreos con dron y generación de ortomosaicos, y que durante 2025 incorporó trabajo en terreno enfocado en evaluar la calidad ecológica y paisajística de las riberas.

A través de fotografías aéreas de alta resolución se monitorear casi 70 km en el río Futaleufú, identificando cinco tipos de cobertura del paisaje ribereño, río, vegetación, áreas sin vegetación, construcciones, puentes y caminos, lo que permitió observar cómo se distribuyen zonas de vegetación, cuerpos de agua, áreas intervenidas y espacios sin cobertura vegetal.

El estudio consideró actualmente más de 11 kilómetros de riberas recorridas, la colaboración de 10 propietarios y la identificación de 55 especies pertenecientes a 33 familias botánicas de plantas vasculares.

Según explicó Consuelo Urrutia, uno de los principales objetivos del monitoreo es “evaluar la calidad actual de las riberas en Futaleufú y poder observar cómo cambian en el tiempo, disminuyendo la brecha de información que existe sobre estos ecosistemas en la Patagonia”.

Rocío González, directora ejecutiva de Riverkeeper mencionó sobre los resultados preliminares que, “en términos generales, las riberas del río Futaleufú mantienen una condición ecológica favorable. Sin embargo, también evidencian contrastes importantes entre distintos sectores. Cuando analizamos las zonas con mayor presencia de construcciones o infraestructura, observamos también un aumento de áreas sin vegetación. Eso impacta directamente en la calidad de las riberas y en la conectividad ecológica del corredor ribereño”, señaló la directora.

La fragmentación de estos ecosistemas es uno de los principales desafíos detectados por el estudio. Aunque existen sectores bien conservados, también se identificaron áreas con deterioro significativo dentro de un mismo sistema fluvial. “Las diferencias que vemos responden, en gran medida, a las decisiones que se toman en cada predio. Hay propietarios que han protegido sus riberas y otros donde la intervención ha sido mucho mayor”, agregó la directora de conservación.

El monitoreo también permitió reforzar el rol fundamental que cumplen las riberas para la salud de los ríos. Estos espacios actúan como filtros naturales frente a las actividades humanas desarrolladas en tierra, amortiguando sedimentos, escorrentías y contaminantes antes de que lleguen al agua.

“Un río sin ribera pierde gran parte de su capacidad de protección frente a las perturbaciones humanas. Las riberas funcionan como una barrera viva entre nuestras actividades y el ecosistema acuático, es por ello que el futuro de estos ecosistemas depende en gran parte de las decisiones voluntarias de quienes viven junto al río”, afirmó Urrutia durante la actividad.

La organización además hizo un llamado a propietarios y comunidades a involucrarse en el cuidado de estos espacios, recordando que cualquier persona interesada puede acercarse a la oficina de Futaleufú Riverkeeper para solicitar gratuitamente un diagnóstico de la calidad ecológica y paisajística de su ribera, incluyendo análisis de amenazas y recomendaciones de conservación.

El mayor desafío hoy no es técnico, sino de escala. Los cambios en el territorio avanzan más rápido que nuestra capacidad humana para monitorearlos. Si bien los resultados preliminares muestran que las riberas presentan a nivel general  un buen estado ecológico, hay decisiones que deben tomarse hoy para no lamentarnos en el futuro. Estamos en una buena base para estudiar las riberas y tomar las mejores decisiones, no podemos seguir siendo pasivos ante los procesos que amenazan las riberas, la idea es que los esfuerzos de conservación que hagamos de hoy en adelante, superen el riesgo de fragmentación en el territorio , concluyó la directora de conservación.

 

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